jueves, 19 de febrero de 2009


Ariadna (1898), de John William Waterhouse


El hilo de Ariadna

Cansado de recorrer el camino

de mi vida, repasando momentos

sutiles, imperecederos y tan míos,

tras seguir el curso del vano existir

de los recuerdos, para adentrarme

en los entresijos de las sensaciones,

desemboco en la placidez del encuentro

y de las despedidas. Porque, tras la pausa,

después de reponer ánimos y fuerzas,

nos espera el oscuro final de lo desconocido,

de lo que nos resta por vivir y morir.

Y hacia allí, hacia lo retador y sugerente,

hacia la salida, me dirijo.

Pronto espero encontrarte

en cualquier encrucijada,

perdido en cualquier camino,

a la sombra de un aljibe.


Basilio Rodríguez

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