
POEMAS A LAS TANTAS … (III)
Decidí abandonar las palabras
callarme como una puta
no vender más letras ni regalar más gracias
sellé mi sexo con lacre
(la última palabra)
y me embalsamé con silencios
ahora sólo queda
que se acabe el aire
y dejarme morir
dejadme morir
por favor
dejadme morir
sin epitafios.

DE NOCHE, TODOS SOMOS CIEGOS
De noche, todos somos ciegos.
Incluso sin tener que cerrar los ojos.
Incluso cuando creemos estar despiertos
o nos descubrimos a la mañana dormidos.
Como tantas noches, duermes a mi lado.
Pero hoy no te conozco.
Mi mano dibuja el oscuro perfil de tu cara
y mis dedos escalan la barrera de tu nariz,
se deleitan en las cuencas de tus ojos
y van detrás de la risa de tus labios,
esos labios húmedos de besos
y del néctar de tu saliva cotidiana.
La barbilla es la frontera
y mi mano se detiene allí,
las yemas de mis dedos jugando con tu barba.
Y dejo pasar los segundos aguardando
una sonrisa o un reproche
antes de lanzar mi mano exploradora
a descubrir y conquistar nuevas esperas.
José Manuel Lucía Megías
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